¿Qué tan tarde es demasiado tarde?
Levanten la mano si han escuchado el famoso "Ya voy en camino" (cuando, evidentemente, tu cita aún está decidiendo si ducharse) o el clásico "Creo que ya no llego, mejor otro día". Si levantaron la mano, felicidades: el universo les está diciendo que se hubieran quedado en casa viendo Netflix. Aceptémoslo, no hay nada más decepcionante que llegar puntual, con el outfit perfecto y oliendo a edición limitada, solo para que el "príncipe azul" aparezca una (o dos) horas después. Eso no es impuntualidad, cariño. Es una declaración de que tu tiempo no tiene valor en su agenda. Y sí, sé lo que piensan: "¿Qué dirá la gente si me voy?" Olviden el chisme. Su dignidad vale más que un plantón en un café cualquiera. ¿Y cómo llegué a esta iluminación? Érase una vez un joven Ellie -digamos, de una edad en la que aún creía en los happy endings - que cometió el error de esperar al galán CASI DOS HORAS. La incomodidad fue total. Pero lo peor no fue la esp...