¿Destinos o puentes?

 Hola queridos lectores: 

Les escribo esto desde las alturas. Así es, desde las alturas, en camino a uno de los destinos que siempre quise conocer y hoy se hizo realidad. 

Con ticket en mano y recorriendo por primera vez el aeropuerto, con el temor de la sensación de la famosa turbulencia. De pronto me puse a pensar: ¿Será que en el amor también existe turbulencia? ¿O somos destinos… o solo puentes para llegar a ellos?

Lo sé, dos preguntas que retumbaban en mi cabeza, pero es real, a veces me llegan como gotas de lluvia. Pero vamos a ponerle sonido a este loop. Aunque es sencillo, creo que muchos de nosotros nos hemos cuestionado esa parte. Dentro de mi playlist que hice para viajar (y para el mood de las últimas semanas) estuvo en repeat Somebody Else de The 1975. ¿Será la canción perfecta? Tal vez, en lo personal, salió justo cuando pensaba en esa parte, porque también me ha tocado enfrentar y madurar de que por más que amemos a una persona, no las podemos retener —porque no es amor, es duelo de ego— debemos dejarlas ir y ser felices.

Soy fiel creyente de que las personas llegan a nuestra vida con la finalidad de enseñarnos algo, algunas veces se quedan para siempre y en otras, solo nos acompañan y nos dan ese aprendizaje positivo para poder seguir creciendo.

Pero entonces, ¿somos destinos o transportes? A lo largo de mi vida, una sola vez sentí que era el destino, ese punto tan soñado que solo nos pertenece, pero mi indecisión y el sobrepensar de manera negativa, hizo que el avión abandonara el rumbo para ir en otra dirección. Ahora todo pinta a ser solo un medio, un paso, una escala para guiar a otros al destino soñado.

Algo exagerado esa parte, pero sin el drama, no hay historia ¿a poco no? Lo que puedo decirles, es que todos somos destinos soñados para otras personas, únicamente nos falta agarrar más velocidad y evitar que el viaje sea turbulento, pero qué sería de una experiencia completa si no hay fallas en el sistema. Evitemos castigarnos pensando que solo somos un medio de transporte humano, porque entre más pensemos en eso —y me lo digo a mí mismo— más complicado será salir de esa neblina que nos impide aterrizar sanos y salvos.

¿Algún día volveré a ser un destino? Tal vez no, tal vez sí, no tengo nada asegurado, pero lo que sí tengo asegurado, es la rica marquesita y la orden de panuchos de cochinita pibil acompañados de una rica agua de chaya, que me están esperando al aterrizar en la hermosa Mérida, Yucatán.

Y ustedes ¿son destinos o taxis?

-Ellie 

🎵 Canción: Somebody Else The 1975.

https://youtu.be/jUj5h_IdPJI?si=vyx-gjYAx6HCRqQa



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