¿Quiénes somos a las 3:00 a.m.?
Dicen que es la hora preferida por el diablo. Pero para algunos, es el momento exacto en el que los sentimientos están a flor de piel y la honestidad se cuela sin pedir permiso. Aunque, a veces, no es la verdad ni una entidad cósmica la que pasa lista; es un calor interno que recorre el cuerpo de cabeza a pies. Esa falta de compañía que puede ser un “te extraño”, o tal vez, “solo tú sabes cómo hacerlo”.
A lo largo de mi vida, he recibido la llamada madrugadora en tres ocasiones.
La primera fue esa llamada donde el amor parecía ser lo más importante, donde solo tenía ojos para mí y yo era su amor de verdad… claro, después de haberse besado a medio antro. Y yo le creía, aunque muy dentro de mí sabía que el amor no era precisamente lo que lo hacía llamar a esa hora.
La segunda llegó desde la tristeza y la ansiedad. Por más que intentaba relajar mis pensamientos, recordar momentos y promesas hacía que pasara de un sueño rejuvenecedor a un mar de lágrimas. La culpa también quería formar parte de la noche, para que al amanecer solo quedaran los ojos hinchados y una sensación de desgaste emocional difícil de explicar.
La tercera… aún no ocurre como tal. Pero el deseo de tomar una mala decisión —porque sabemos que es mala— resulta más excitante que cualquier otra cosa en el mundo. ¿Será que el deseo de ser querido puede empujarnos directo a una mala elección? Porque el cerebro y el corazón no son estúpidos: saben perfectamente lo que quieren. Y puedo asegurar que mandar un mensaje a las 3:00 a.m. no es algo que sobrios o conscientes, queramos hacer.
Why'd You Only Call Me When You're High?, está en loop. Porque si vamos a hablar de malas decisiones y de esa ansiedad que nos hace imaginar escenarios donde esa persona está con otras haciendo lo que en ese momento deseamos, Alex Turner es un experto. Y la melodía de nuestros queridos Arctic Monkeys nos recuerda que, a veces, un par de mensajes y algunas llamadas perdidas pueden ser un golpe directo al corazón. Pero somos masoquistas y nos gusta aferrarnos.
Al final, no es solo la canción la que se repite en mis audífonos; es el círculo vicioso de revisar el celular esperando una respuesta que —en el fondo— sabemos que no va a cambiar nada. Alex Turner ya aceptó su derrota al momento de cantarla ¿Y nosotros? Mirando desde la pantalla del celular a las 3:00 a.m.
Porque la madrugada tiene ese poder: nos hace creer que esta vez el resultado puede ser diferente, que el deseo pesa más que el orgullo y que una mala decisión es, en realidad, una necesidad vital.
Mañana, con la luz del sol y el café en la mano, la lógica volverá a tomar control y nos sentiremos ridículos. Pero por ahora, mientras la batería baja y el sentimiento se eleva, le damos replay a la canción… y al impulso.
¿Y ustedes… han escuchado el llamado?
- Ellie
🎵 Canción: Why'd You Only Call Me When You're High? - Arctic Monkeys.
https://youtu.be/6366dxFf-Os?si=moHHQv6yfVSuokMa
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